sábado, 9 de enero de 2016

EL MEJOR EQUIPO DEL BALONCESTO

Hubo un tiempo en que la NBA no estaba plagada de estrellas ni tenía el glamour que tiene hoy en día. En ese tiempo, la década de los 70, ningún equipo fue capaz de revalidar su título y la paridad era el rasgo más común. Había acabado el dominio aplastante de los Boston Celtics y la liga estaba en pleno proceso de transformación. Se podría decir que fueron años sombríos para una NBA no tan popular como otros deportes ni con ese tirón mediático de hoy en día.
A ese periodo de oscuridad le sucedió uno tan brillante que cambiaría para siempre la historia de la NBA. Si después de la tempestad viene la calma, también ocurre al contrario, y así, la NBA se encontró en la siguiente década con un elenco de jugadores llamados a formar la mejor selección de baloncesto de la historia: el Dream Team de 1992. De aquel equipo, formado por 12 jugadores, 10 pasaron a engrosar la selecta lista de los 50 mejores jugadores de baloncesto de la historia de la NBA, el Hall of Fame.
Todo comenzó un 26 de marzo de 1979, en la final disputada entre Indiana y Michigan. Contaba cada equipo con un jugador líder, llamado a hacer historia. Larry Bird y Magic Johnson, lideraban ambos conjuntos a imagen y semejanza de lo que harían pocos años después con los Celtics y los Lakers. A ese primer duelo le sucederían muchos otros ya ambos como jugadores de la NBA. Pero aquel partido generó tal expectación que significaría el pistoletazo de salida para la creación de una nueva NBA más atractiva, más espectacular y sobre todo con más estrellas.
La década de los 80 se caracterizaría por el dominio de 3 equipos: Angeles Lakers (5 anillos), Boston Celtics (dos anillos) y Detroit Pistons (2 anillos). Tres grandes equipos que contaban con tres grandes líderes: Magic Johson, Larry Bird y Isiah Tomas, pero que también contaban en sus filas con jugadores como James Worthy y Kareem Adul Yabbar (Lakers); Robert Parish y Kevin Mchale (Celtics) o Joe Dumars y Mark Aguirre formando los “bad boys” de Detroit.
Sin embargo, la década de los 80 se caracterizaría también por la llegada de nuevos y talentosos jugadores. Especialmente productiva fue la hornada del 84. Un draft tan competido y completo que Jordan ni siquiera fue elegido el número uno. Por casualidades de la vida, el mejor baloncestista de la historia sería considerado por detrás, primero de un prometedor pivot, Hakeem Olajuwon y después de un jugador, Sam Bowie, al que las lesiones no le permitieron demostrar todo el potencial que tenía. En el quinto lugar sería elegido otro del Hall of Fame, Charles Barckley, que asistiría al declive de los Philadelphia 76ers. Y finalmente en el número dieciséis, un John Stockton que haría una de las mejores parejas con Karl Malone, que llegaría al año siguiente.
Todos estos jugadores se disputarían años más tarde el trono vacío dejado por Lakers, Celtics y Pistons. Y casi todos chocarían con la pareja más temible de la década de los 90 y seguramente de la historia de la NBA, Michael Jordan y Scotie Pippen (llegaría en el 87 como quinto en el draft). Ambos jugadores tomarían el relevo para liderar esta década, llevando a los Chicago Bulls a ganar primero tres títulos y después otros tres. Entre medias se colarían dos campeonatos de los Houston Rockets de Hakeem Olajuwon y de un veterano Clyde Drexter, coincidiendo con la ausencia de Michael Jordan el primer año y con su tardía vuelta después.
Por el camino, los Chicago Bulls borrarían de un plumazo las aspiraciones de ganar un anillo de varios jugadores del Dream Team. Clyde Drexter que había llegado en 1983 (en Portland del 83-95) y Charles Barckley (en Phoenix Suns del 92-96) verían como se esfumarían sus opciones en 1992 y en 1993, al igual que las de los Utah Jazz de Malone y Stockton en 1997 y en 1998, al ser derrotados por los Chicago Bulls de Michael Jordan.
El final de la década de los noventa coincidiría con un duelo entre dos de los grandes pivots dominadores de aquella época. Uno, Patrick Ewing se enfrentaría a su última oportunidad de ganar un anillo con los New York Nicks, y el otro, un recién llegado Robinson (número 1 del draft)pretendía empezar a imponer su ley debajo de los tableros. El primero nunca lograría el ansiado anillo, parado primero por los Rockets (93-94) y después por los Spurs (98-99), de Robinson.
Serían precisamente los Spurs, primero con Robinson y Tim Duncan, las torres gemelas, y después solamente con el último, los que darían la alternativa a los Angeles Lakers en la primera década del siglo XXI.
Los Lakers, liderados por Shaquille ONeal y Kobe Bryant crearían una pequeña dinastía que supondría para los angelinos tres anillos. Pero esa historia es la de las futuras incorporaciones al Hall of Fame y ya nada tendría que ver con el Dream Team de 1992. O quizá sí. En realidad, aquel equipo de ensueño pudo haber sido aún más espectacular si hubiese contado con un joven Saquille Oneal. Una de las 12 plazas estaba reservada a Hakeem Olajuwom, que finalmente no pudo jugar por problemas con su nacionalidad con su país de origen, Nigeria. En su lugar se incluyo al universitario Cristian Laetner, en vez de al otro candidato que sonaba, precisamente Saquille Oneal. A pesar de todo ,el grupo pudo haber sido más legendario, incluyendo a 11 de sus 12 jugadores en el Hall of Fame, con la única excepción de Cris Mullin, que no fue precisamente un mal jugador aunque no a la altura de los otros mitos.
Todos estos fueron los jugadores que conformaron aquel Dream Team que con razón se llamaba Equipo de los Sueños. No era un nombre ni pretencioso ni irreal, era simplemente un sueño ver en un equipo a tantos jugadores legendarios.
Esta es la historia del mejor equipo de baloncesto que ha conocido el mundo. La historia de un grupo de jugadores que marcaron varias generaciones y que lideraron sus respectivos equipos proyectando la imagen de la NBA que tenemos hoy en día. La historia de un equipo que juntó en su quinteto titular a tres de los más grandes jugadores que han existido: Larry Bird, Magic Johson y Michael Jordan. Es la historia de un grupo de jugadores que aparecen en prácticamente todas las estadísticas de la NBA: Rockie del año muchos de ellos, con anillos la mayoría, All Star todos ellos, con numerosos récords individuales, y sobre todo miembros del exclusivo grupo de los 50 del Salón de la Fama de la NBA.

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